Globos y colorines: el infantilismo en la organización.

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Por todos es conocido el rumbo que han tomado las dinámicas en las organizaciones en los últimos años. Y es que las organizaciones, como muestra de la vida actual de esta sociedad, no se han escapado del infantilismo en el que estamos inmersos. La frase superficial, la dictadura de lo emocional y la falsa motivación han conquistado también el día a día de muchas organizaciones.

 

¿Por qué  poner el foco en la persona y sus emociones ha supuesto caer en semejante infantilismo?

 

Los globos, los gomets, los lápices de colores, las cartulinas y los post it fosforescentes han invadido las formaciones e incluso el día a día de muchas organizaciones. Rara es la organización que no ha caído en las garras de los facilitadores de luz y color. Es normal que esto haya pasado, pues Mr. Wonderful se ha engullido a buena parte de la sociedad y la organización no ha sido capaz de escapar de ello.

 

Apelar a la emoción, Y SOLO A LA EMOCIÓN, como forma de interiorizar contenido, es la manera que han tenido muchos fashionfacilitadores de introducirse en el mundo de las organizaciones. Nadie niega que somos seres emocionales y que la emoción también está presente en la organización, pero las emociones no solo han sido víctimas del mercadeo humano sino que han sido la llave para abrir la puerta de entornos serios y llenar horas y horas de humo de colores a precio de oro.

Porque la emoción genuina, la que habita normalmente en la organización, no se contempla; ni siquiera aparece. Las emociones son un argumento para vender un espectáculo festivo en el que sí afloran emociones, pero que poco tienen que ver con las que aparecen en el día a día de trabajo. Todos recordaremos la dinámica en la que una persona se tira hacia atrás confiando en que el equipo te cogerá. ¿Alguien es capaz de dejar caer a un compañero, por mucha enemistad que tenga con él, en una situación en la que es observado? No, nadie. 

 

No solo ese escenario de emoción impostada es ficticio sino que se olvida que no todas las personas llegan a la emoción de la misma manera y esta debería ser la primera lección aprendida de aquellos que afirman tener el foco puesto en las personas.

 

Sentir las necesidades reales, incluso tener experiencias ¿vivenciales?  no tiene porqué ir teñido de un mundo de luz y color. Se puede aprender sin necesidad de trasladar a la gente a un aula de primaria. Las personas que forman la organización se merecen el máximo respeto. Y respeto es no obligar a las personas a realizar dinámicas que no quieren hacer porque no se sienten cómodos. Empatía y “poner a la persona en el centro” es no alentar a directivos a dibujar con tizas de colores si no sale de ellos. Animarles a hacerlo NO ES  ANIMARLES A SALIR DE LA ZONA DE CONFORT,  es simplemente, en el mejor de los casos, animarles a hacerlo. La zona de confort en la organización, la transformación y el cambio más allá de los límites habituales, son algo mucho más serio que jugar con plastilina.

 

¿Alguien les ha preguntado a esos empleados fotografiados con gesto de victoria y sonrisa profident cómo se sienten? ¿Respetamos su derecho a no hacer el payaso o les seguimos contando la milonga de que atreverse a eso es ser flexible?  ¿Seguimos prostituyendo todo lo emocional para seguir cobrando por estos shows?

 

Respeto a las personas, a sus organizaciones y a los precios que pagan por las formaciones es ser responsable y riguroso. Una dinámica jamás es un fin en sí misma. Las dinámicas son un medio para lograr un objetivo perfectamente identificado, no el que yo me saque de la manga,  porque, hasta donde se sabe, coger un plastidecor no es ser flexible, negarse a actuar no es tener resistencia al cambio, ni perseguir un globo es ir tras un objetivo. Es colorear, actuar y jugar con un globo. Fin.

  •  El objetivo de la formación es facilitar el aprendizaje para que la conducta resultante contribuya a los objetivos de la organización.
  •  Trabajar los contenidos, la adquisición de actitudes, conocimientos, habilidades y destrezas  que llevan a mejorar los procesos de trabajo.
  • Mejorar los equipos se consigue analizando el problema y yendo al núcleo del mismo.
  • Las dinámicas de trabajo, los equipos, la individualidad analizada en ese entorno es lo que garantiza que se pueda mejorar.
  • El objetivo de la organización es tener beneficios y aumentar el bienestar de todos.

 

Si te importan las personas de tu organización te importará cómo se sienten cuando les obligas a hacer el payaso. 

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